Estamos de acuerdo, el SAP no existe en los compendios que definen las patologías individuales del ser humano. Es un término que no figura de tal forma en ningún manual de psiquiatría. Aún así es menester señalar que dichos manuales llevan tiempos de actualización y estudio para su confección: por ejemplo el sistema DSM incluía la homosexualidad entre sus trastornos hasta el año 1973, y hubo de esperarse 17 años más para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la excluyera de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud.

Cabe destacar que su historia tampoco es del todo limpia. Los análisis realizados por su «creador» (Richard Gardner) carecen de rigurosidad cuantitativa, una exigencia para cualquier estudio cientifico. Además, gardner fue denunciado como abusador y terminó acabando con su propia vida. Es por eso que encontramos un denodado esfuerzo de algunos grupos de la sociedad para declarar su inexistencia relacionando al inexistente síndrome con su uso para la defensa de abusadores de menores.

Hasta aquí podemos trazar una linea de coherencia. Sin embargo, dicho esfuerzo, sin lugar a dudas justificado para esos casos, ha embarcado a una porción del arco político, institucional y científico a un extremo de desconocer y negar la manipulación infantil. Tal discurso deja al descubierto el desconocimiento científico o la intencionalidad manifiesta de una lucha ideológica contra la alienación parental, una realidad presente desde hace décadas, cuyos ejemplos sobrados abundan en la sociedad, a traves de los manifestado por miles de personas en los tribunales, en nuestros materiales de divulgación audiovisual y en el estudio científico de la salud mental.

La OMS define con esmero y retrata perfectamente lo que es la “Alienación Parental”, «un problema de relación entre la persona que cuida a un niño y que influye en el su estado de salud». Si cliqueamos el código QE52.0 en la Guía CIE-11, la OMS nos lo describe como “Insatisfacción de una relación cuidador-niño asociada con una perturbación significativa en el funcionamiento”.

La Asociación Americana de Psiquiatría editó finalmente la revisión de su Manual DSM-V (2013) sin incluir el trastorno de alienación parental, pero realizando una notable actualización de la notación Z63.8 Problemas paterno-filiales [V61.20] dentro del epígrafe de: Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica y dentro un apartado que denomina: Problemas relacionados con la educación familiar, introduciendo el mismo código V61.20 (Z62.820): Problema de relación entre padres e hijos. Esta categoría V61.20, notablemente más detallada que en la anterior versión DSM-IV, permite diagnosticar lo que sigue y que parece corresponderse fielmente con lo que se conoce principalmente como SAP, a saber: “En esta categoría el término “padre” se utiliza para referirse a cualquier cuidador principal del niño, ya sea un progenitor biológico, un padre adoptivo o de acogida, o cualquier otro familiar (como un abuelo) que desempeñe un papel parental para el niño. Esta categoría se debe utilizar cuando el principal objeto de atención clínica consiste en establecer la calidad de la relación padres e hijos o cuando la calidad de la relación padres e hijos está afectando al curso, pronóstico o tratamiento de un trastorno mental o médico. Habitualmente un “problema de la relación padres e hijos” va asociado a un deterioro funcional en los dominios conductuales, cognitivos o afectivos. Son ejemplos de problemas conductuales: el inadecuado control, supervisión e implicación de los padres con el niño, la sobreprotección de los padres, la presión paterna excesiva, las discusiones que se agravan hasta llegar a la amenaza de violencia física y la evitación sin la resolución de los problemas. Los problemas cognitivos son atribuciones negativas a las intenciones de otros, hostilidad o convertir a otro en chivo expiatorio, y sensación de distanciamiento sin motivo. Los problemas afectivos pueden ser sensaciones de tristeza, apatía o rabia contra el otro miembro de una relación. Los clínicos han de tener en cuenta las necesidades de desarrollo del niño y su contexto cultural”.

Resulta interesante también constatar la existencia de leyes que abordan específicamente el fenómeno de la alienación parental en otros países: como la Ley nº 12.318 de 26 de agosto de 2010 de la República de Brasil; o la adición en 2014 del artículo 323 septimus, al Código Civil del Distrito Federal de México, en el que también se define y aborda tal problemática. Tambien la reciente Ley Núm. 70 del 19 de julio de 2020 en Puerto Rico para enmendar la Ley 223-2011, conocida como “Ley Protectora de los Derechos de los Menores en el Proceso de Adjudicación de Custodia”, al fin de contemplar la enajenación parental en la determinación de custodia.

En nuestra investigación, nos encontramos con un organismo oficial en el Reino Unido, que aborda la problemática de una forma sería y cientifica desde el año 2017. El CAFCASS

Guía para el abordaje de niños que se resisten a pasar tiempo con alguno de sus progenitores (cafcass)

Cafcass es el Servicio de apoyo y asesoramiento al tribunal de menores y familias. Representa a niños en casos judiciales de familia en Inglaterra. Asesoran de forma independiente a los tribunales de familia sobre lo que es seguro para los niños y lo que más les conviene.

Si les interesa el abordaje científico de la cuestión les recomendamos leer la guía de abordaje sobre alienación proporcionada por el cafcass, organismo oficial de representación de los derechos de los niños ante los tribunales de Reino Unido. (en inglés, actualmente siendo traducido por nuestros colaboradores)

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